Y la toque, pero no la estaba tocando a

Y la toque, pero no la estaba tocando a ella.

Me estaba tocando yo, tocaba sus esquinas

sus vertices, sus mejillas.

Y escuchaba su voz pero no la escuchaba a ella.

Me estaba escuchando yo, escuchaba mis piernas temblar

mi nariz bailar con el aroma de su piel, y sentí eso.

Eso que no sentía hace muchísimo tiempo, desde que estoy encerrado

saliendo a ratos, encerrado en mi mismo, con ella.

Y me provoca y me pide, y yo no tengo nada

pero la tengo a ella, y llena.

Y me observo, qué sería sin ella de yo

que no sé ni expresarme correctamente, ni comportarme

a su altura ,de acuerdo a su porte, y no lo sabe.

Pero la miro y pienso en lo increíble,

lo increíble de tenerle, de poder besarle,

de tenerle entre mis brazos cada vez que el Sol sale…

-Germán Miranda